
No sé si su religión lo permite, creo que no. Pero en fútbol quizá sí. Nuestro
Kanouté se queda en casa, en su casa, en nuestra Casa.
Un año más, una vida más.
El corazón del sevillismo sobre el césped volverá a latir, a hacernos sentir, disfrutar. A dejarnos embelesados con lo que a él se le ocurra con el balón en los pies.
Volverá a demostrar que sirve pa lo que se ponga.
Que él es hoy el SFC y que el SFC hoy sin él, uff, sería dificil (no digo imposible, porque todos pasaremos y el SFC seguirá) entenderlo.
Resultaría raro entender que el mejor pedestal actual para nuestro escudo, su pecho, no estuviera disponible. Pero
Fredi, Fréderic, nuestro
Kanouté se queda, y el sevillismo ha respirado tranquilo, por más que hubiese entendido que se hubiese marchado.
Era mucho lo que le unía a esta tierra (su Club, su Fundación, su gente, el clima, la vida misma con acento nervionense), y la dignidad que ya disfruta de ser sevillista no es lo mismo aquí que en otro sitio. El sevillismo es agradecido, cosas de ser biennacido. Otra cosa es que encontremos la forma que tú mereces de darte alguna vez las gracias.
PD.- ¿Qué hacemos con esto?
