Viernes 12, víspera de la feria, los grandes de la capital andaluza
se citaban en el Benito Villamarín.
La noche más esperada del futbol, un duelo en el que se jugaban todo. Una noche llena de
"sentimiento, pasión y espectáculo". El encuentro vino marcado por
el 5-1 de la ida en el Pizjuán y por Europa: los locales buscaban la Champions y los visitantes, apurar sus remotas opciones de Europa League.
Comenzó
el encuentro y
se dividió en dos partes muy distintas,
la primera parte dominó con facilidad
el conjunto de Emery que en el minuto 30 prácticamente tenía el partido en el bolsillo, al igual que ocurrió en el Pizjuán. Corría el
minuto 7 y un
Rakitic recién casado estrenó marcador engañando al meta bético, y así continuó el encuentro.
Cerca del ecuador de la primera mitad firmaba
el doblete, un tanto que no debió sumar por fuera de juego del ‘9’ del Sevilla.
Tras ello, el Sevilla se vino arriba y
sentenciaba, por lo que parecía, el encuentro
en el minuto 33 con un cañonazo del
delantero vallecano que lo celebró con la grada rojiblanca.
Todo marchaba bien, hasta que un error del Medel hizo que Pabón recortara distancias antes del descanso.
"Tras el paso por el vestuario cambió todo".
Los chicos de Mel se hicieron prácticamente con la segunda mitad.
Rubén Castro batió al meta rojiblanco
tras un penalti inexistente por un empujón de Fazio. El Betis conseguía el
segundo tanto y minutos después llegó
la polémica. Medel expulsado por una disputa a Cañas, una trifulca en la que
ambos no merecían lo que recibieron. Roja directa para el chileno y amonestación a Cañas. Los de Mel supieron aprovechar la superioridad numérica para encerrar al Sevilla en su área, y rozando el final del tiempo reglamentario,
Nosa salvaba un punto con un
cabezazo con el que conseguía estrellar el esférico
al fondo de la red.
Un encuentro
marcado sobretodo por una actuación arbitral muy criticada terminó con un 3-3 que deja al Sevilla en la décima posición y escalando puestos para aspirar a Europa.
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