Se cumplió el objetivo secundario. Teniendo en cuenta que
nuestro primer objetivo era la Champions, como mal menor
hemos logrado clasificarnos para Europa por octavo año consecutivo. Se dice pronto.
Partido del cual no hay mucho que comentar.
Desde un primer momento la táctica era de tocar y tocar hasta que la poblada defensa de la
Real, dejara un hueco y aprovecharlo, así trancurrió casi toda la primera parte con algunas llegadas
Sevillistas, que
Alvaro Negredo no supo materializar
dando en el larguero, continuaba el dominio pero sin intensidad, motivo por el cual
al finalizar la primera mitad "se escucharon algunos silbidos desde la grada".
Trás el comienzo de la segunda parte,
una buena jugada de Alfaro por la banda tropieza
con el palo, y ya iban dos, pero poco después,
golazo de cabeza de Kanouté, de vaselina, nos adelantábamos en el marcador, haciendo justicia en cuanto a ocasiones se refiere,
y cuatro minutos después pase medido de
Perotti a la testa de Kanouté, que
define a la perfección.
La afición comenzaba animarse trás el enfado y decepción de la primera parte, conocedora de esta
"final".
Los donostierras nos meten el miedo y los nervios en el cuerpo
con el gol que les acercaba en el marcador, pero esta vez supimos reaccionar a tiempo y de nuevo finalizando el encuentro,
un jugadón de Romaric, que cede a
Negredo,lleva
a las mallas el tercero de la noche, para tranquilidad de la afición, un poco harta de sobresaltos esta temporada y que así lo ha demostrado en varias fases del partido.
Poco más que contar de un partido en el que quizás el empate nos hubiera valido.
Mucho que trabajar desde ya para la próxima temporada en todos los aspectos.
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